Proteger la civilización del amor

   El hombre es el centro de la ecología, así nos lo ha recordado hace unos días nuestro Cardenal-Arzobispo en magistral ponencia:

   La Encíclica Laudato si es revolucionaria pero no se quiere entender, porque en su base está Dios creador y hoy no se le puede nombrar. Vivimos en una cultura laicista dominante, en la que los poderosos quieren quitar a Dios del horizonte; lo que en Europa supone ir contra sus propias raíces, pues la idea de Europa nace de la Fe cristiana de sus pueblos.

   Teniendo como base a Dios creador, Laudato sí concibe al hombre como ser creado a imagen suya”. Por ello, el escrito papal no es solo revolucionario en el plano ecológico, sino también en cómo se acerca al hombre y el mundo de hoy, y el futuro de ambos. No habrá una nueva civilización del amor si no nos volvemos a Dios.

   Y la civilización del amor nunca se construye con leyes que legalizan la eutanasia. La Iglesia, nos lo deja claro; puedes descargar el orientativo folleto adjunto. 

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